
Unánimes reacciones indignadas y contrarias causó ayer el proyecto de ley constitucional del ministro Roberto Calderoli, de la xenófoba y con tintes separatistas Liga Norte, que propone la abolición de la circunscripción exterior que otorga el derecho al voto a los 3,3 millones de italianos inscriptos en las listas de los residentes en otros países. Es equivocada la versión de que se trata de una iniciativa del gobierno Berlusconi, pues el proyecto de Calderoli, amparado en la necesidad de reducir los exhorbitantes costos de la Casta política en una Italia agobiada por la crisis, debe aún ser sometida a la aprobación del Consejo de Ministros.

