La crisis socioeconómica de muchos países a finales del siglo XX ha multiplicado los actos xenófobos en ellos, que van desde pintadas, pancartas, folletos, discursos y campañas, hasta actos de violencia como agresiones individuales y colectivas, incendios provocados, linchamientos, matanzas y limpieza étnica. A menudo los medios de comunicación insisten en las diferencias culturales, presentando las costumbres y los actos culturales ajenos como cosas extrañas y sorprendentes. De esa manera también fomentan hostilidad, se impulsa la xenofobia contra los extranjeros y se potencia la exclusión y sentimiento de rechazo hacia lo que es de fuera.
Una fobia es un temor irracional y persistente hacia un objeto cualquiera. La xenofobia (odio u hostilidad hacia los extranjeros) está emparentada con el racismo y el etnocentrismo. Ha estado siempre presente en el ánimo humano (los antropólogos lo han advertido en los pueblos arcaicos). En nuestros días existen brotes de xenofobia en Europa, Estados Unidos, Japón, Chile y Honduras. La explicación de la existencia de esta fobia radica en problemas o cuestiones de índole económico, los extranjeros aparecen ante los ojos de los mal informados como competidores desleales en la procura de trabajo y permiten que empleadores inescrupulosos los utilicen para disminuir sus costos, en la mayoría de los casos, los inmigrantes se emplean en las labores que los locales desprecian por la rudeza del trabajo o la mala paga por ejemplo: cosecha y pizca en campos agrícolas, limpieza de instalaciones y servicios, mano de obra en la industria de la construcción, etc.
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